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SREBRENICA TODO LO QUE NECESITÁIS SABER, PERO NO SE PODÍA DECIR


SREBRENICA

TODO LO QUE NECESITÁIS SABER,

PERO NO SE PODÍA DECIR

 

Introducción

El objetivo del texto que tienen delante no es menoscabar el número o el significado de las víctimas del pueblo musulmán[1] en Srebrenica, sino mostrar lo que realmente ocurrió en julio de 1995 y señalar las contradicciones que aparecen en el discurso oficial relacionado con este crimen. Asimismo, el texto habla de las ignoradas víctimas serbias, porque todas las víctimas son importantes, sea cual fuese su su nacionalidad, y de ninguna manera se debería permitir que se destaquen y exageren los sufrimientos de un bando, mientras la otra parte se demoniza y olvida, todo con el fin de apoyar manipulaciones políticas.

1. Testigo principal

     El único perpetrador directo de los crímenes que tuvieron lugar en Srebrenica en julio de 1995, condenado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), es Dražen Erdemović, un croata de los alrededores de Tuzla, para él que el mismo Tribunal constató que no era lo suficiente estable psicológicamente como para ser repreguntado. Llegó a un acuerdo con la Fiscalía, gracias al cual fue trasladado a un país occidental no identificado, le fue facilitada una nueva identidad y fue condenado a una pena mínima de cinco años de cárcel (por su supuesta participación en el fusilamiento de varios centenares de personas, según su propia confesión, cuyo contenido cambió más de una vez). El punto clave de su acuerdo con la Fiscalía fue la condición de tener que testificar contra los acusados serbios cada vez que fuera llamado.

     El periodista búlgaro y colaborador de Deutche Welle, Germinal Civikov, se sentaba en la sala del Tribunal y anotaba sistemáticamente todas las contradicciones en los testimonios de Erdemović. Por ejemplo, Erdemović afirmaba que él y su unidad, el Décimo Destacamento de Sabotaje, durante los fusilamientos de Pilice, en sólo cinco horas consiguieron ejecutar alrededor de 1.200 prisioneros. Civikov calculó minuciosamente que para un crimen de esta envergadura haría falta, por lo menos, ¡un día entero! Pero además, lo más importante y lo que desacredita por completo todas y cada una de las notorias mentiras de Erdemović es el hecho de que con la exhumación de la fosa común de Pilice, llevada a cabo por el equipo forense de la Fiscalía del TPIY, se descubrieron los restos de solamente 127 víctimas potenciales, de los que 70 tenían los ojos vendados, lo que realmente indicaría que eran prisioneros.

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2. Décimo Destacamento de Sabotaje

Erdemović supuestamente pertenecía al así llamado Décimo Destacamento de Sabotaje del Ejército de la República Srpska, una unidad multinacional que entre  sus filas contaba con serbios, croatas, eslovenos y musulmanes. Delante del Tribunal de la Haya Erdemović nombró a siete miembros más de esa unidad que supuestamente participaron en los fusilamientos en los alrededores de Srebrenica en julio de 1995, de los que algunos luego lucharon en África, también como mercenarios de ejércitos occidentales. El TPIY se ha basado exclusivamente en las contradictorias e inverosímiles declaraciones de Erdemović, lo que nos hace pensar que el objetivo del juicio de la Haya fue ocultar y no mostrar todas las pruebas disponibles relacionadas con Srebrenica.

¿Por qué, durante tanto tiempo, el foco de todas las investigaciones relacionadas con Srebrenica estaba tan alejado de los perpetradores directos de los crímenes?[2] Las autoridades conocían la identidad y el paradero de la mayoría de los miembros del grupo de verdugos de Erdemović, pero hasta hace muy poco no se ha hecho nada para que éstos sean detenidos o por lo menos interrogados. ¿Qué es lo que a lo mejor se podría descubrir allí, y quién se avergüenza de ello? ¿Es que alguien temía la posibilidad de que, confrontado con los testimonios de sus coperpetradores, el “testigo clave” de Srebrenica quedara tan desacreditado que habría podido ser desenmascarado como un testigo falso?

 

3. Imágenes de satélite y las verdaderas proporciones de bajas musulmanas

¿Dónde están las famosas imágenes de satélite que la Secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, anunciaba como la prueba definitiva de que un crimen de proporciones descomunales había ocurrido en los alrededores de Srebrenica? ¿Por qué no pueden ser desclasificadas en 50 años? Si ahora se las pusiera a disposición del público y de los expertos imparciales para un análisis crítico, ¿no creen que eso beneficiaría a todo el mundo, ayudando a esclarecer rápidamente muchas dudas que quedan?[3]

En relación con estos hechos, hay que prestar atención a la entrevista del ex investigador de la Fiscalía del TPIY (1996-2001), Jean-René Ruez, publicada en la revista Cultures and Conflicts en 2007. Discutiendo al fondo el trabajo de la Fiscalía en el esclarecimiento de las circunstancias de la masacre de Srebrenica, durante la conversación inevitablemente abordaron el tema de las “pruebas de satélite” que Madeleine Albright mostraba dramáticamente el 10 de agosto de 1995 delante de la Asamblea General de la ONU como introducción al cuento del genocidio de Srebrenica. Según indica el informe del Instituto Holandés de Estudios Bélicos (Informe de NIOD, 2002), Albright “utilizó esas imágenes para proporcionar pruebas sobre las atrocidades cometidas al Consejo de Seguridad y para presionar tanto al Consejo de Seguridad como a la administración de Clinton para que adopten una postura más dura… También declaró que unas imágenes más nítidas y mejores seguramente existen, pero que no pueden ser mostradas porque tienen que protegerse la técnica y la tecnología.” (Informe de NIOD, Parte 1, Capítulo 7, pág. 4).

A la pregunta de la entrevistadora Isabelle Delpla sobre la relevancia de esas importantes imágenes que dan la impresión de que “la masacre pudo seguirse en tiempo real, mientras ocurría”, el investigador de la Fiscalía, Ruez, comenta:

“Es una buena pregunta, pero la expresión “imágenes de satélite” tiene que dejar de usarse. Su nombre oficial es ‘imágenes tomadas desde las plataformas aéreas de vigilancia’. Se trata de imágenes hechas por los U2… En relación a eso deberíamos cambiar algunas concepciones equivocadas… Los aviones U2 forman parte de la tecnología de los años 60. La imagen cubre un territorio de 30 km de radio y todo allí es sólo parcialmente visible… En teoría, si tenéis esa imagen, vosotros conocéis lo que ocurre en el área, pero en la práctica, es imposible interpretar esa imagen a no ser que sepáis de antemano lo que estáis buscando en ella y si no la comparáis con las observaciones in situ.”

¿Cómo? Entonces esas imágenes, las que se nos presentan como pruebas cruciales, ni siquiera estaban hechas por satélites, con el más preciso equipamiento tecnológico moderno, sino que ¿el campo de batalla bosnio fue fotografiado con la obsoleta tecnología de espionaje de los años sesenta? Entonces, la clasificación de esas imágenes “todoprobatorias” por los próximos cincuenta años no tiene justificación alguna. La absurda excusa oficial, que su publicación podría  comprometer la tecnología estadounidense de recopilación de datos operacionales desde el aire, ahora definitivamente queda descartada. No se nos olvide que en 1960, en un avión espía U2, Francis Gary Powers fue derribado sobre la Unión Soviética. El avión cayó en territorio de la URSS por lo que se puede suponer que hace tiempo que la inteligencia rusa conoce la totalidad de sus posibilidades. ¿Por qué entonces el secretismo en torno a las imágenes de U2 que, si nos proponemos fiarnos de los oficiales del TPIY, podrían disipar la mayoría de los restantes dilemas relacionados con Srebrenica?

Ruez prosigue destacando las dificultades que se presentan al analizar esas imágenes, y dice:

“Una imagen en sí no tiene un significado determinado e incluso puede ser motivo de graves errores durante su interpretación.”

Así que ¿a eso se reduce la prueba más exótica ofrecida hasta ahora del “genocidio” de Srebrenica?

Es una pena que Ruez no haya compartido con el mundo sus valiosas declaraciones antes de haber pasado siete años después del fin del juicio al general Krstić (donde por supuesto él también apareció como testigo, pero, está claro, estrictamente dentro de los parámetros que le determinó la Fiscalía). Si en su momento hubiera actuado como un profesional al que lo que único que le importaba era llegar a la verdad, y no exclusivamente como un funcionario y testigo de la Fiscalía, hace tiempo que uno de los elementos significativos del “expediente Srebrenica” habría podido sido esclarecido.

Finalmente, Ruez revela un nuevo detalle, que a los lectores seguramente les intrigue y que apoya nuestra tesis de que, cuando se trata de Srebrenica, “nada es como se nos presenta.” Cita un dato que nos hace pensar que en su famoso discurso delante de la Asamblea General de la ONU (y añade, “en toute bonne foi”, como un verdadero caballero) Madeleine Albright no actuó de la manera más transparente delante de la comunidad internacional. Ella primero mostró la imagen hecha por un U2 del campo de fútbol de Nova Kasaba, repleto de refugiados en ese momento, y luego la imagen de las fosas comunes. Su representación produjo la impresión de que inmediatamente después de estar en el campo de fútbol, esa gente pasó a la fosa común. Pero, entre esas dos famosas imágenes, según nos descubre Ruez ahora, con un retraso insignificante de varios años, en realidad no existe ningún tipo de vínculo geográfico ni de causa y efecto. En toute bonne foi, ¿cómo sería si ahora se hiciera una revisión detallada no sólo de la sentencia de Krstić, sino de toda la versión oficial de Srebrenica?

     3.1. En el Centro Memorial de Potočari, cerca de Srebrenica, está escrito el número “8.372…”, que ha de representar el número total de víctimas de Srebrenica, pero se reconoce que dentro de ese número están incluidos también los que se siguen considerando “desparecidos”, cuyo destino sigue siendo una incógnita, mientras los puntos suspensivos detrás del número deben sugerir que esa cifra no es definitiva. ¿Cómo se puede afirmar que los desaparecidos son “víctimas de genocidio” si no se les ha hecho autopsia y si todavía no se sabe si todos los “desaparecidos” están muertos siquiera?

     3.2. Durante el año 2010 incluso algunos oficiales bosniomusulmanes tuvieron que cuestionar la cifra de “8.372”: a) Mirsad Tokača, director del Centro de Investigación y Documentación de Sarajevo, declaró algo que hasta ahora no ha sido desmentido, que en las listas de las “víctimas” se encuentran “500 vivos habitantes de Srebrenica”, mientras otras 70 personas de esas listas perecieron en otros lugares y en otros momentos; b) El director del Centro Memorial de Potočari, Mersed Smajlović, y el director del Centro para Personas Desaparecidas de Bosnia y Herzegovina, Amor Mašović, también declararon que en Potočari estaban enterradas alrededor de 50 personas que murieron en 1992 y que son “familiares cercanos” de los que están registrados como víctimas de fusilamiento; c) Hakija Meholjić, Comisario de Policía de Srebrenica durante la guerra, declaró que estaba “enfadado con todos aquellos que en el Centro Memorial enterraron a 75 personas que no murieron en julio de 1995”; d) con todo eso, existen serios indicios de que incluso hay un número de serbios enterrados en Potočari, lo que por ahora no puede ser confirmado, porque el Gobierno de Sarajevo no permite la exhumación de los sepultados en el Centro Memorial de Potočari.

¿Habrá alguien en el enclave de Srebrenica que había muerto de causas naturales o caído en operaciones militares antes de julio de 1995? No es que solamente sea lógico suponerlo, sino que lo afirma el mismo Naser Orić. Él nombra a 1.333 “shahides” (“mártires”) de antes del 11 de julio de 1995 y cita las fechas y los lugares de sus muertes en las páginas 211-244 de su libro Srebrenica testifica y condena.[4] ¿Dónde están enterradas esas personas y cómo podemos estar seguros de que sus restos no están mezclados con las víctimas del “genocidio”? ¿Por qué las pruebas sobre las manipulaciones con los números de víctimas en Srebrenica no consiguen que se reexaminen las cifras que se siguen repitiendo una y otra vez en los medios de comunicación?

     3.3. El más alto representante civil de la ONU para Bosnia en 1995, el estadounidense Phillip Corwin, no dejaba de afirmar, hasta su muerte en 2010, que en aquel entonces en Srebrenica fueron asesinadas “unos 700” musulmanes bosnios, y que la diferencia entre ese número y el número de 8.000 que se sigue difundiendo repetidamente es una diferencia “política”. Srebrenica está claramente politizada para que el pueblo serbio pueda ser injustamente acusado y reñido con sus vecinos para siempre.[5]

     3.4. En cuanto al número de víctimas, también es importante destacar la reciente sentencia del caso de Zdravko Tolimir, en la que no sólo el número de víctimas ha sido reducido por aproximadamente un tercio, en comparación con las cifras de sentencias definitivas del Tribunal que tenían validez hasta hace poco, sino que también muestra otras cuantas diferencias interesantes en comparación con las anteriores afirmaciones del TPIY. Aparecen dos cifras diferentes, supuestamente relacionadas con el número de asesinados.

Hasta la sentencia de Tolimir, en el TPIY se consideraba que durante la operación Srebrenica las fuerzas serbias ejecutaron “entre 7.000 y 8.000 de prisioneros.” (Sentencia en última instancia del caso Krstić, pár. 84 [2004]). Sin embargo, en el fallo al general Tolimir, el número de víctimas ha sido reducido a 4.970, si se lo considera en relación con los puntos relevantes de la formulación de los cargos, o a 5.749, si hablamos de todos para los que el Tribunal afirma que fueron asesinados, incluidas las personas cuyos asesinatos no se mencionan en la formulación de los cargos. El número de víctimas en Srebrenica que el Tribunal reconoce en el caso Tolimir ronda, según se puede deducir, sobre un tercio menos que la cifra estándar de 8.000.

Tanto juego con los números, incluso dentro del Tribunal mismo, ¿no muestra una esencialmente poca fiabilidad de estos datos y no empieza todo a parecer sospechoso?[6]

4. Bajas legítimas de la columna mixta militar y civil en julio de 1995

Otro aspecto muy importante de la cuestión de Srebrenica que debería interesar a todo el mundo se refiere a las bajas legítimas que, durante su retirada del enclave de Srebrenica, sufrió la columna de la 28.ª División del Ejército de Bosnia y Herzegovina que contaba con entre 12.000 y 15.000 personas. Después de la caída del enclave, el 11 de julio de 1995, la retirada hacia el territorio bajo el control de los musulmanes en Tuzla fue emprendido a través de un terreno arduo que también pasaba por campos de minas y donde la columna entraba en frecuentes combates en las emboscadas de las fuerzas serbias. La mayor parte de la gente ni siquiera ha oído de este importante episodio, ni dispone de conocimientos específicos sobre él. Para este encubrimiento existen razones prácticas muy potentes, razones de interés político. En comparación con el discurso oficial, la cuestión de la columna es extremadamente explosiva. Aquí va el porqué.

La organización Proyecto Histórico Srebrenica ha publicado datos de 33 declaraciones de los sobrevivientes de la retirada de la 28.ª División. En estas declaraciones se citan 19 localidades a lo largo del tránsito de la columna donde tuvieron lugar los combates con el ejército serbio y donde, según las declaraciones que esos testigos posteriormente dieron a las autoridades de Tuzla, la columna de Srebrenica sufrió enormes bajas.

Por ejemplo, en la declaración de Mevludin Suljić, cuyo testimonio está archivado bajo el número 00464649, leemos: “12 de julio, emboscada en Konjević Polje: se estima que cayeron entre 400 y 500 personas.” Los mismos testigos, los soldados de la 28.ª División que junto con los civiles se retiraba hacia Tuzla, indican que las unidades de la división sufrieron muchas bajas durante los enfrentamientos con las unidades de la Brigada de Zvornik del Ejército de la República Srpska. Es muy importante subrayar el estatus legal de esta columna mixta, que era el de un objetivo militar legítimo, mientras en el informe para el Estado Mayor del Ejército de Bosnia y Herzegovina y para la Oficina de Seguridad en Sarajevo de ella se habla como de columna mixta. Allí figura que “según algunas estimaciones, en la columna había entre 10.000 y 15.000 personas, entre las que 6.000 eran soldados armados”[7]. Por lo tanto, según el derecho internacional, la columna” representaba un objetivo militar legítimo”.

El hecho de que “un número relevante de musulmanes bosnios cayó en combate” fue confirmado por el Investigador del TPIY Jean-René Ruez. Ruez también explicó que “en cuanto a los que murieron en bosque, nuestra postura es que perdieron la vida en combate”.[8] Eso quiere decir que, según el derecho internacional, en cuanto a esas muertes ni siquiera se plantea la cuestión de responsabilidad penal. El perito militar del TPIY, Richard Butler, durante la repregunta en el juicio Popović  y otros, en 2008, declaró que, según su opinión profesional, hasta 2.000 musulmanes de Srebrenica pudieron haber perdido la vida en la retirada de la columna durante los combates.[9] Más tarde, en 2011, testificando en el juicio a Jević y otros delante del Tribunal de Bosnia y Herzegovina en Sarajevo, Butler aumentó su estimación de bajas en combate de la 28.ª División a entre 2.000 y 4.000.[10] Existen más estimaciones diferentes. Por ejemplo, en el recientemente emitido documental noruego sobre Srebrenica del director Ola Flyum, Srebrenica, la ciudad traicionada[11], el entrevistado agente de inteligencia estadounidense, ahora profesor de la Cátedra de Seguridad Nacional en la Universidad Naval (US Naval War College), John Schindler, expone sus descubrimientos según los que en los combates durante el paso de la columna de Srebrenica murieron alrededor de 5.000 personas, mientras los prisioneros fusilados eran “alrededor de 2.000”[12].

Según las estimaciones del Jefe de Estado Mayor del Ejército de Bosnia y Herzegovina, Enver Hadžihasanović, durante el juicio al General del Ejército de la República Srpska, Radislav Krstić, durante la retirada de la columna mixta de la 28.ª División desde Srebrenica a Tuzla, murieron 2.628 soldados y oficiales del Ejército de ByH (Es decir, aquí no están contados los civiles)[13]. En el informe de UNPROFOR del 17 de julio de 1995, se estiman alrededor de 3.000 bajas totales de la columna[14], mientras Carl Bildt (mediador de la comunidad internacional durante la guerra y después Alto Representante para Bosnia y Herzegovina) en sus memorias valora que han sido alrededor de 4.000.[15] Según todas las leyes de guerra, estas eran bajas legítimas de las acciones militares, por lo que en su caso no se infringió la Convención de Ginebra. Es interesante también que un gran número de cuerpos exhumados para los que se afirma que son “víctimas de genocidio” fueron encontrados precisamente en las localidades donde combatieron las fuerzas serbias y musulmanas durante la retirada de la 28.ª División del Ejército de ByH. Es un escándalo el hecho de que incluso hoy en día las víctimas legítimas de la guerra se siguen clasificando como “víctimas de genocidio” en Srebrenica sólo para mantener artificialmente la cifra de “más de 8.00 víctimas.”

¿Es que se está intentando engañar adrede al público si los restos mortales de las personas caídas en combates se le muestran como si pertenecieran a las víctimas de ejecuciones?

5. Pruebas forenses

La determinación de las causas de muerte de los cuerpos exhumados en el área amplia de Srebrenica desde el año 1996 se encuentra en las manos de dos organizaciones: Comisión de Personas Desaparecidas de Bosnia y Herzegovina (fundada por el gobierno del que fue el presidente musulmán durante la guerra, Alija Izetbegović) y Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (ICMP — International Committee for Mis­sing Persons), cuyo director es nombrado por el Departamento de Estado estadounidense.  Desde el comienzo de las exhumaciones hasta hoy ni forenses serbios ni expertos forenses internacionales independientes han tenido acceso a los procedimientos forenses empleados sobre los cuerpos exhumados.[16] Ni siquiera los acusados de crímenes en Srebrenica ante el TPIY tienen la posibilidad de acceder a los informes de ADN de la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (ICMP).[17] Es decir, toda posibilidad de una averiguación independiente de “resultados” forenses relacionados con Srebrenica está descartada, y se espera que el público se fíe de su palabra.

El número total de cuerpos exhumados por los expertos del Tribunal de la Haya en la investigación relacionada con los acontecimientos de Srebrenica es como máximo 1.923. Es el número de fémures emparejados a base de los que se ha determinado el número de personas que se encontraban en las fosas comunes. Sus esqueletos se encontraban en condiciones diferentes, más o menos completos. Pero la presencia de dos fémures emparejados sin duda indica que allí se trata de una persona. El número es muy por debajo de la cifra de 8.000, como se afirmaba en los precipitados textos mediáticos y en las declaraciones politizadas.

La documentación forense del Tribunal habla de 3.568 “casos”. Sin embargo, un “caso” no equivale necesariamente a un cuerpo sino que se puede referir también a restos incompletos de un cuerpo e incluso a uno o varios huesecillos encontrados en una localidad determinada. El cuerpo humano tiene más de 200 huesos. Si en una bolsa pusiéramos algunos huesos y dijéramos que se trataba de una persona, de los huesos de un cuerpo podríamos formar varias personas. Existen dos formas de determinar el número exacto de personas en las fosas comunes. Una es contar los fémures emparejados y otra juntar los esqueletos disipados de diferentes personas usando el análisis de ADN y así determinar su número total. El Tribunal no hizo ninguna de estas cosas, aunque tiene posibilidades técnicas para ello. Les conviene la proyección de la ilusión de que en las fosas había más personas de las que realmente había. Además, ni siquiera la cifra de 1.923 no es el número total de las hasta ahora determinadas “víctimas de genocidio”. En las fosas examinadas por los expertos forenses del Tribunal se encontraron 442 cuerpos con ojos vendados o manos atadas (que indican muerte por fusilamiento, lo que sí es un crimen indiscutible), 505 en los que la causa de la muerte fue una bala , lo que podría indicar fusilamiento, pero también muerte en combate, que si fuera el caso, hablaríamos de bajas legítimas, 627 murieron de granadas, minas, esquirlas de bomba, etc., lo que excluye fusilamiento, y en 411 informes forenses los expertos del Tribunal apuntaron que “la causa de la muerte es imposible de determinar”. Aparte de eso, 1.583 informes de autopsia, o “casos”, contienen solamente algunos huesos. En esta última categoría, en un 92.4% de los “casos”, los expertos forenses del Tribunal no pudieron determinar la causa de la muerte, por lo que en ellos no se puede basar ninguna conclusión importante legal ni forense. En realidad, las pruebas forenses del mismo Tribunal de la Haya, apoyan el número de entre 700 y 800 fusilados, en el que insistía el Alto Representante de la ONU, Phillip Corwin.

En la sentencia del Tribunal al teniente coronel del Ejército de la República Srpska, Vujadin Popović y otros (2010) se cita que, gracias a las muestras de ADN se han identificado “5.336” víctimas (el número ha crecido mientras). Sin embargo, el ADN sirve solamente para identificar restos mortales o para facilitar la reagrupación de partes del cuerpo de la misma persona. La tecnología de ADN es inutilizable para la determinación de la causa o tiempo de la muerte, dos categorías clave en una investigación criminal de este tipo. En un juicio penal, como el de Srebrenica, los datos clave son la causa y el tiempo de muerte, y no la identidad del difunto (Este último dato es importante, por supuesto, pero sobre todo para la familia, no para el juicio mismo). El análisis de ADN no permite distinguir las personas que probablemente fueron ejecutadas de las que murieron en combate. Se trata de una diferencia crucial: la muerte en combate no es un crimen, mientras la ejecución de prisioneros sí lo es. La ciencia forense clásica, la que incluye el examen de restos mortales y elaboración de un informe de autopsia detallado, sí que puede hacer esa diferencia; el análisis de ADN no puede. Aún más sospechas levanta el hecho de que el TPIY se niega a publicar ni siquiera los nombres de las personas supuestamente identificadas con el análisis de ADN. Hay que saber también que todos los nuevos restos mortales que se entierran cada año en Potočari, pasan por el mismo proceso de “identificación”, lo que levanta sospechas adicionales en cuanto a quiénes son los que realmente se entierran allí.

¿Por qué se abusa de las muestras de ADN con el fin de hacer aceptable de antemano e incuestionablemente un determinado número de víctimas de Srebrenica? De la misma manera, pase lo que pase en los laboratorios del Comisión Internacional para las Personas Desaparecidas en Tuzla y en otros sitios, se queda fuera de cualquier posibilidad de comprobación. Sus instalaciones principales en Tuzla no tienen la acreditación internacional para laboratorios de ADN, lo que quiere decir que nunca fueron inspeccionadas y que los directores de ese laboratorio no presentaron pruebas satisfactorias sobre su preparación profesional que les permitiría desempeñar sus funciones. Digan lo que digan ellos, nos tenemos que fiar de su palabra.

Eso es precisamente lo que hizo el Tribunal de la Haya en su sentencia en el caso Popović, y no hay duda de que está preparado a proceder de forma similar en los casos Karadžić y Mladić. En cuanto al público, de él se espera que acepte lo que se le diga y que no haga preguntas innecesarias.

Alrededor de 3.500 “víctimas de genocidio de Srebrenica” enterradas en el Centro Memorial de Potočari plantean muchas preguntas complejas. El procedimiento en esos entierros está completamente bajo el control de las autoridades religiosas musulmanas, lo que en un principio no debería ser un problema. Sin embargo, basándose en la doctrina islámica, la que supuestamente prohíbe a los no musulmanes tener contacto con los restos adecuadamente enterrados de algún seguidor del islam, esas autoridades en este caso específico crean graves problemas relacionados con la verificación.[18] En la práctica, eso significa que de las autoridades civiles y del mundo en general se espera que acepten y confíen ciegamente en lo que se les dice sobre el número de las víctimas enterradas, sobre las condiciones en las que están sus restos, como también se espera que confíen en la veracidad de los hallazgos forenses sobre las causas de sus muertes.[19] Tal planteamiento causa graves problemas. Desde que los equipos forenses del TPIY terminaron con las exhumaciones en 2001, la Comisión para las Personas Desaparecidas, que se encuentra bajo el control de las autoridades sarajevitas de la Federación de Bosnia y Herzegovina, es la que trabaja en las exhumaciones de las fosas comunes. Ellos afirman que han encontrado cientos de nuevas víctimas en las localidades que los equipos del TPIY no habían investigado anteriormente, incluyendo algunos que, supuestamente, están concentrados en la zona de Kamenica. Estas víctimas se siguen enterrando con mucha pompa en el Centro Memorial cada año alrededor del 11 de julio.[20] Pero nadie puede saber con certeza las identidades de los individuos enterrados o su conexión con Srebrenica. Ni siquiera si hay conexión alguna. Es legítimo también preguntar si ¿en Srebrenica pudo haber muertes naturales durante la guerra y antes del julio de 1995? ¿Es posible que alguien murió en combate antes de ese período crítico? ¿Es justificable adjudicar automáticamente cada muerte en el área de Srebrenica, independientemente de su tiempo y causa, al genocidio?

Esa es la cuestión de 8.000 víctimas de Srebrenica y pruebas relacionadas con ellas.

Aquí habría que mencionar también lo siguiente: los medios de comunicación crearon con éxito la imagen de una o dos fosas comunes en Srebrenica donde fueron enterradas miles y miles de personas fusiladas con el fin de ocultar rápidamente este crimen. Sin embargo, la verdad es que se trata de varias fosas con muchos cuerpos enterrados por varias razones. Si consideramos que la mayor parte de las personas de Srebrenica murió durante las batallas entre los dos ejércitos, surgía la necesidad de enterrarlos rápidamente por el peligro de una catástrofe sanitaria. Incluso Dragan Jokić, el condenado jefe de la sección de ingeniería de la Brigada de Zvornik, dijo que con los entierros rápidos durante el calor insoportable de julio ayudó a evitar un brote de cólera, y que por eso deberían darle una medalla y no juzgarle. Tenía razón, por cierto.

 

6. Prehistoria de Srebrenica

En realidad, la historia empieza en septiembre de 1993 en Sarajevo, en un período cuando la situación en campo de batalla no favorecía demasiado a Alija Izetbegovic ni a su gobierno. A la conferencia del partido gobernante SDA estaba invitada también la delegación del enclave de Srebrenica. Según las declaraciones de uno de los participantes en la reunión, el Comisario de Policía de Srebrenica en aquel entonces, Hakija Meholjić, durante un descanso Alija Izetbegović llamó a los representantes de Srebrenica para informarles de algo. Izetbegović les dijo que, en una supuesta conversación con el presidente estadounidense Clinton, le fue sugerido que, si a los serbios se les hubiera podido engañar para que ocuparan Srebrenica y allí “degollaran” a 5.000 musulmanes, el público estadounidense (que no estaba de acuerdo con la intervención militar en los Balcanes)  se habría enfurecido tanto que entonces habría apoyado la intervención militar de EEUU como aliado del gobierno de Izetbegović en Sarajevo. Para hacer más atractiva la propuesta, a la gente de Srebrenica les dijeron que ya se había llegado a un acuerdo que preveía que dentro de un intercambio final de territorios, el barrio serbio de Sarajevo, Vogošća, sería cedido a los refugiados de Srebrenica por el sufrimiento causado. Meholjić afirma que la delegación de Srebrenica rechazó esta oferta con repugnancia. La autenticidad y las implicaciones de esta propuesta chocante se investigan con detalle en el documental del director noruego Ola Flyum.[21]

Antes de descartar el testimonio de Meholjić, sería útil considerar algunas de las numerosas “coincidencias” que hablan a favor de su veracidad. Del “Debriefing” del batallón holandés, se puede ver no solamente que la desmilitarización de Srebrenica no fue llevada a cabo tal y como fue previsto en los acuerdos de abril y mayo de 1993, a base de los cuales fue constituida la zona segura bajo la protección de las Naciones Unidas, sino que también, durante todo el período de la presencia holandesa en ese territorio (febrero 1994- julio 1995) el ejército musulmán utilizaba el enclave, sin repercusión alguna, para llevar a cabo ataques sobre los pueblos serbios alrededor de Srebrenica. De ninguna manera podemos omitir en esta reseña los documentos que representan los confiscados informes de guerra del comando de la 28.ª División de Srebrenica donde se habla clara e indudablemente de acciones militares llevadas a cabo precisamente desde la supuestamente desmilitarizada zona de Srebrenica, como también numerosos párrafos del libro de Ibran Mustafić, diputado de SDA (partido de Alija Izetbegović, es decir, testigo del bando  musulmán) de Srebrenica, El caos planeado (Planirani haos, Sarajevo, 2008). Es donde mejor están descritos los abominables crímenes contra los civiles serbios en el área de Srebrenica. Citaremos sólo una parte muy reveladora, porque, como atestigua Mustafić, Naser Orić mataba a los serbios personalmente. En la página 288 se cita una conversación entre Ibran Mustafić y Naser Orić, donde Orić cuenta como asesinó de forma odiosa a un serbio. La víctima es Slobodan Ilić de Zalazje. Orić le sacó los ojos con una bayoneta primero y luego le mató. Casi resulta lógico preguntarse si estos ataques fueron pensados precisamente para provocar aquella reacción violenta que habría podido servir como excusa para la deseada intervención extranjera. Como a mediados del 1995 ya se vislumbraba el final de la guerra, surgió la necesidad de “limar” algunas asperezas territoriales, y Srebrenica fue una de ellas. En abril de 1995 el comandante musulmán en Srebrenica, Naser Orić, con su cúpula militar, fue invitado a Sarajevo, para un supuesto “entrenamiento adicional”, lo que dejó el enclave prácticamente decapitado e indefenso. A finales de junio de 1995 las fuerzas del enclave atacaron el pueblo serbio de Višnjica, lo que agotó la paciencia del bando serbio, que pronto empezó a considerar y planificar una operación militar contra los enclaves de Srebrenica y Žepa. Pero en esta empresa el equilibrio de fuerzas fue más que interesante. Los atacantes serbios disponían de unos 400 soldados (y 1.000 más en reserva) mientras en el otro bando estaban 5.500 soldados de la 28.ª División del Ejército de Bosnia y Herzegovina. En la opinión del observador militar de la ONU, Carlos Martins Branco, el repentino rechazo del hasta hace poco muy combativo contingente musulmán en Srebrenica a luchar contra los serbios fue difícil de comprender teniendo en cuenta su superioridad en número y las ventajas que les ofrecía el escarpado terreno local para el combate.[22] En lugar de defenderse, los hombres aptos para el combate se juntaron en el pueblo de Šušnjari para emprender desde allí la rotura del frente y una retirada de 60 kilómetros hacia Tuzla, a través de campos de minas y emboscadas serbias. Claro está, si hubieran luchado, habrían revelado a todo el mundo el hecho de que estaban bien armados y habrían puesto en peligro su aureola de víctimas inocentes. En cuanto a las mujeres, niños y ancianos, ellos se quedaron en la base de la ONU en Potočari. Existe la posibilidad de que fueran a servir como cebo para que los serbios les masacraran, algo que a muchos les parecía deseable en ese momento. Sin embargo, fuera lo que fuese lo que haya sido causa de aquel acto, nada temible ocurrió. Las fuerzas serbias metieron en autobuses a 20.000 civiles del enclave y les evacuaron de manera segura al territorio musulmán.

¿Qué pudo significar entonces la masacre de los prisioneros de guerra musulmanes? ¿Un plan B, cuando el plan A (masacre de mujeres, niños y ancianos) había fracasado? ¿A quién le favoreció ese acto? Es una de las preguntas clave que necesita una respuesta racional. Como el TPIY observó lógicamente en el veredicto a Krstić: “desde el punto de vista militar, es incomprensible la decisión de que se ejecutaran los hombres entre los musulmanes bosnios…” El Tribunal luego cita la opinión del perito militar Richard Butler, según el que es difícil imaginar una baza más fuerte en las negociaciones e intercambios que varios miles de prisioneros en pleno Potočari, bajo la supervisión de la ONU y con la presencia de la Cruz Roja.

 

7. Víctimas serbias

Otra dimensión importante del problema de Srebrenica se refiere a las víctimas de las que no se habla, víctimas serbias. El truco gracias al cual se les ha excluido de consideración se lleva a cabo muy eficazmente. La cronología de acontecimientos relevantes se reduce a tres días de julio de 1995, mientras los sucesos de tres años anteriores se ignoran por completo.

Durante ese período de tres años que precedió a la masacre de los musulmanes en 1995, varias decenas de pueblos serbios en los alrededores de Srebrenica fueron atacados y destruidos por las fuerzas armadas del enclave.

Según los datos del Instituto Holandés de Estudios Bélicos (NIOD), esos ataques “ocurrían según unos patrones establecidos. Primero, a los serbios se les echaba de los pueblos étnicamente mixtos. Después se atacaban los pueblos serbios rodeados de pueblos musulmanes y al final, fueron arrasados los restantes pueblos serbios. Mataban a sus habitantes y saqueaban, quemaban o volaban sus casas.” Así que, “se estima que en estos ataques murieron o fueron asesinados entre 1.000 y 1.200 serbios, mientras alrededor de 3.000 fueron heridos. Al final, de los 9.390 habitantes serbios que había en el área de Srebrenica, quedaban sólo 860…”[23]

A estos números nada despreciables rara vez se les dedica aunque sea una atención superficial en las discusiones sobre Srebrenica, pero su importancia en relación con lo sucedido en julio de 1995 es indiscutible. Primero, porque fue eso lo que provocó ese “odio acumulado” que el comandante de UNPROFOR, el general Philippe Morillon, sintió claramente durante su visita a Srebrenica y Bratunac en primavera de 1993. Como testigo  de la Fiscalía en el juicio a Slobodan Milošević el general dijo que ese odio era la consecuencia indudable de las “horribles masacres”. Luego, esos pogromos crearon un móvil, una base psicológica para la venganza sobre los que se percibían como criminales, lo que en parte fue la causa del julio de 1995. Estos hechos contextuales ponen en cuestión muy seriamente la tesis sobre la fácil y apresurada decisión de perpetrar un genocidio contra los musulmanes. Ofrecen una explicación alternativa muy convincente para lo que ocurrió en 1995.

La notable necesidad de ocultar la masacre de la población serbia de Srebrenica y sus alrededores y de desviar la atención del mundo y de las autoridades judiciales de ella es evidente en las protestas enérgicas que surgen cada vez que alguien intenta poner esa cuestión sobre la mesa. Lo más común es que se desprecie como “relativización del genocidio”. Pero los que se empeñan en barrer debajo de la alfombra a las víctimas de otras comunidades son precisamente los que relativizan los crímenes. Reconocer el absoluto e igual valor de todos los seres humanos sin diferencias, y no sólo el de los miembros de su propio grupo, sobre todo en una guerra irracional como fue la guerra reciente de Bosnia, es la única postura justa y digna de una persona civilizada.

Parece poco probable que esa postura sea pronto aceptada dentro de las filas de los partidarios del discurso oficial sobre los acontecimientos de Srebrenica. Se llegaba incluso a tales extremos que USAID y otras agencias internacionales para asistencia y reconstrucción, que llevan ya mucho tiempo en la zona de Srebrenica, condicionaban su ayuda de tal forma que solamente estaba permitido dirigirla a los usuarios musulmanes, mientras expresamente excluían de ella a la población de nacionalidad serbia. Los motivos de tal comportamiento se encuentran en la consideración de los primeros como víctimas, mientras los segundos son los agresores y no tienen derecho a beneficios.  Cómo encaja en el perfil de “agresor” un campesino serbio de un pueblo de cinco kilómetros de Srebrenica, cuya casa fue quemada y la familia asesinada por los vecinos musulmanes armados, es difícil entender.

Aquí es preciso citar por lo menos un ejemplo entre el gran número de pueblos serbios destruidos en los ataques de las fuerzas musulmanas bajo el mando de Naser Orić. El pueblo de Kravice fue atacado y destruido en Navidad de 1993, mientras una gran parte de sus habitantes fue asesinada. ¿Habría que ignorar estas víctimas y este crimen abominable? Incluso los creadores del Atlas bosnio de los crímenes de guerra, elaborado por el Centro de Investigación y Documentación de Sarajevo fueron obligados a inscribir Kravice (y sólo Kravice, desgraciadamente) dentro de su Atlas. No lo hicieron hasta principios de 2011, después de las persistentes reclamaciones del Proyecto Histórico Srebrenica al director del centro, Mirsad Tokača, personalmente, que dejara de ignorar los sufrimientos de la comunidad serbia en Srebrenica y que introduciera sus pueblos destruidos dentro del Atlas.

Por último, pero no menos importante, sino como símbolo del olvido no sólo de víctimas serbias sino de todo el contexto de los acontecimientos de Srebrenica, es preciso citar también lo siguiente. Según los datos contenidos en la monografía Las víctimas serbias de Srebrenica, 1992-1995, y a base de una documentación sólo parcialmente accesible, en el área de Srebrenica en el período citado perecieron 704 civiles de nacionalidad serbia. Estas víctimas están nombradas de una en una y para cada una existe un expediente con todos los datos disponibles. ¿Por qué cada mención de Srebrenica en los medios nacionales y extranjeros se limita exclusivamente a los todavía discutibles acontecimientos del julio de 1995, y se ignoran las documentadas víctimas serbias del período previo?

 

 

8. Aprobación de la Declaración de Srebrenica

Según la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia en el juicio de Bosnia y Herzegovina contra la República Federal de Yugoslavia por “genocidio”, Serbia no es responsable de tal acto, ni tomó parte en su preparación o su perpetración. Por consiguiente, Serbia no tenía ninguna obligación de aprobar ninguna Declaración de Srebrenica, porque según la sentencia de la instancia judicial internacional más alta Serbia no tiene nada que ver con lo ocurrido en Srebrenica. Así que la aprobación de la Declaración de Srebrenica por el Parlamento de Serbia en 2010 fue exclusivamente fruto de presiones políticas nacionales e internacionales, y no contribuyó en absoluto a la determinación de la verdad sobre Srebrenica.

LIBROS SOBRE SREBRENICA

1. VV.AA. (ed. Aleksandar Vuksanovic, http://www.semanarioserbio.com) , Srebrenica, ciudad sin Dios, 2012, disponible en: http://es.scribd.com/doc/99565087/Ciudad-Sin-Dios

2. Karganovic, Stephen (ed.), Deconstruction of a Virtual Genocide (An intelligent person’s guide to Srebrenica), Den Haag —Belgrade 2011.

Edición digital: http://www.srebrenicaproject.com/DOWNLOAD/books/Deconstruction_of_a_virtual_ genocide.pdf

3. Civikov, Germinal, Srebrenica: The Star Witness, Belgrado, 2010.

Edición digital: http://www.srebrenica-project.com/DOWNLOAD/books/Star_witness.pdf

4. Herman, Edward (ed.), The Srebrenica Massacre : Evidence, context, politics (Foreword by Phillip Corwin), 2011.

Edición digital: http://www.cnj.it/documentazione/Srebrenica/SrebrenicaMassacre.rev.3.pdf

Contacto:

Postbus 90471

2509LL

Den Haag, Holanda

+31 64 878 09078 (Holanda)

+381 64 403 3612 (Serbia)

Página web: http://www.srebrenica-project.com

E-mail: srebrenica.historical.project@gmail.com


[1] En 1967, los yugoslavos de religión musulmana fueron reconocidos como otro pueblo constituyente de la República Federal Socialista de Yugoslavia, pueblo musulmán, por lo que en el texto con el término “musulmán” no nos referimos a su condición religiosa, sino a su etnicidad, igual que con el término “serbio” denominamos a otro pueblo de Bosnia y Herzegovina, el pueblo serbio. (N. del T.)

[2] A pesar de la impresión generalizada, el arresto del “testigo clave”, Erdemović, no fue resultado de ningún objetivo ni esfuerzo específicos de la Fiscalía del Tribunal de la Haya. Fue detenido por las autoridades yugoslavas después de una pelea en un bar en Novi Sad. Claramente preocupado, queriendo evitar el sistema judicial yugoslavo, inventó su historia de Srebrenica y fue extraditado al Tribunal de la Haya para más interrogación de acuerdo con la cláusula de jurisdicción mayor del TPIY.

[3] Una razón ridícula para insistir en la clasificación de las imágenes es que “su publicación podría poner en peligro los métodos usados por la inteligencia en la recopilación de información.” Este razonamiento es un insulto a la inteligencia del público, porque los métodos usados en 1995 ya están más que obsoletos.

[4] Orić, Naser, Srebrenica svjedoči i optužuje, 1992-1994, Ljubljana, 1995. Para la lista completa de nombres , ver: http://www.srebrenica-project.com/sr/DOWNLOAD/Odlomak_iz_Oriceve_knjige.pdf

[5] Ver: Edward S. Herman and Phillip Corwin (Editores), La masacre de Srebrenica. Pruebas, contexto y política. Prólogo de Phillip Corwin. En una entrevista para el periódico alemán Junge Welt (30/07/2008), Corwin estima que el número de los prisioneros musulmanes era “alrededor de 700 víctimas… y la diferencia entre ese número y 8.000 no es numérica sino política.” (https://www.jungewelt.de/loginFailed.php?ref=/2008/07-31/059.php)

 

[6] En la sentencia de primera instancia a Franc Kos y otros delante del Tribunal de Bosnia y Herzegovina en Sarajevo (10/06/2012) por la masacre de Pilica, para la que el “testigo clave”, Dražen Erdemović, afirmaba que fueron asesinados 1.200 prisioneros, ya se está citando una cifra diferente, de 800 víctimas. En la mencionada sentencia a los directos perpetradores del crimen se rechaza el cargo de genocidio, aunque anteriormente, ese mismo tribunal de Sarajevo condenó a varios participantes en la masacre de la granja de Kravica, que ocurrió sólo unos días antes, por genocidio. Cuando se tiene en cuenta que en todos los juicios de Srebrenica, en la Haya y en Sarajevo, se suelen presentar las mismas pruebas e interrogar los mismos testigos, es difícil decidir a qué tribunal y a qué metodología de evaluación de pruebas hay que creer.

[7] Ver documento TPIY bajo número ERN 11854425 — 11854433.

[8] Entrevista en el periódico Monitor, 19/04/2001.

[9] TPIY, juicio Popović y otros, 23/01/2008, transcripciones, pág. 20251.

[10] Tribunal de Bosnia y Herzegovina, juicio a Jević y otros, 19/09/2011.

[12] Ver el documental Srebrenica, la ciudad traicionada, minutos 51:14 a 52:02.

[13] TPIY, Fiscal contra Krstić, 6/04/2001, transcripciones, pág. 9532.

[14] Documento archivado en TPIY bajo el número RO433425.

[15] Carl Bildt, Peace Journey: The struggle for peace in Bosnia, Weidenfeld and Nicol­son, London, 1998, pág. 66.

[16] Este hecho fue confirmado por un testigo de la Fiscalía del Tribunal de la Haya, el antropólogo Dr. Richard Wright, miembro del equipo forense de la Fiscalía que llevaba las exhumaciones de las fosas comunes de Srebrenica. Fiscal contra Karadžić, juicio de 01/12/2011, transcripciones, pág. 22298, apartados 15-18.

[17] Ver Solicitud de la Defensa de Radovan Karadžić de 15/05/2012 dirigida a la Sala de Primera Instancia del TPIY para que por orden judicial exija a la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas que facilite a los expertos de la Defensa las pruebas de ADN en las que se basa la Fiscalía, las que supuestamente se refieren a 6066 individuos, víctimas de genocidio. La Sala de Primera Instancia rechazó la mayor parte de la solicitud de Karadžić y autorizó una cesión a la Defensa de solamente 300 expedientes de ADN elegidos al azar, exclusivamente bajo la condición de que los miembros de las familias que dieron sus muestras al laboratorio de la Comisión dieran su autorización escrita.

[18] Por supuesto que la sensibilidad religiosa debe respetarse siempre y cuando eso sea posible. Pero la localidad de un crimen tan masivo en plena Europa debe ser tratada, ante todo, de acuerdo con los estándares europeos seculares que se aplican rutinariamente en todas las situaciones similares (Los crímenes, de todas formas, los están juzgando tribunales civiles). Eso significa que, en un principio, deberían aplicarse los métodos de investigación que más posiblemente nos acerquen a la verdad y que nos ayuden a resolver los crímenes.

[19] Habría que mencionar que la parte “seglar” de estas cuestiones las procesa normalmente la Comisión de Personas Desaparecidas de Bosnia y Herzegovina, la que en este momento se encuentra bajo control del señor Amor Masevic, un funcionario estrechamente vinculado a las cúpulas política y religiosa musulmanas de Sarajevo.

[20] Como han empezado a acabarse las legítimas fosas comunes de Srebrenica que testificarían sobre las ejecuciones y como cada día hay menos cuerpos necesarios para apoyar la afirmación de las 8000 víctimas de genocidio, la Comisión de Personas Desaparecidas bajo el control de los musulmanes se está centrando cada día más en diferentes localidades como Kamenica. Ellos ocultan el hecho de que estas localidades se encuentran en la ruta de la retirada de la 28.ª División del Ejército musulmán en julio de 1995 y que allí es donde combatieron con las fuerzas de serbobosnios, lo que resultó en muchas bajas musulmanas. Para numerosos informes sobre las exhumaciones de Kamenica ver Dnevni Avaz (24/11/2008), BH Vjesti (20/11/2008), Radio Sarajevo (17/07/2009), Radio Slobodna Evropa (10/12/2008), para nombrar sólo algunos. La parte musulmana no informa de ello, pero admite el hecho de que las víctimas de Kamenica murieron en combate: “… 84 cuerpos fueron exhumados de la primera fosa común de Kamenica. Estos cuerpos pertenecen a los que no sobrevivieron  la retirada de Srebrenica en julio de 1995.” (Slobodna Bosna, “Bajram u dolini masovnih grobnica”, http://www.genocid.org/readarticle.php?article_id=96)

[21] Srebrenica, la ciudad traicionada, http://tv.globalresearch.ca/2011/07/srebrenica-town-betrayed, la entrevista con Hakija Meholjić, minutos 27:40 a 29:50

[22] Carlos Martin Branco, “¿Fue Srebrenica un timo? (“Was Srebrenica a Hoax?”), Global Research, www.globalresearch.ca, 24/07/2005

[23] Informe de NIOD, Parte I: El problema yugoslavo y el papel del Occidente 1991-1994, capítulo 10: “Srebrenica bajo asedio.”

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